viviendo y estudiando en barcelona

Barcelona: Los tres primeros meses

 

Muchas veces escuché la famosa frase: “Los 3 primeros meses son los más difíciles“, antes de viajar a Barcelona e inclusive la primera semana que estuve aquí.

Siempre dije “no creo que sea para tanto”, pues me considero una persona sociable, que se adapta fácilmente e independiente:

«No creo que me afecte»

Sin embargo, un amigo también me dijo: “No lo entiendes, hasta que lo vives” y es verdad, le doy la razón. (Tú sabes quién eres)

Ahora ya tengo 5 meses cumplidos en Barcelona, recordé cómo habían sido esos meses y quise escribir sobre eso, porque si bien no es un “trámite”, ni una “anécdota”, para mi es una historia.

Los tres primeros meses

Después de conocer, visto gente después de mucho tiempo, hacer nuevas amistades, caminar por calles por las que solo había estado como turista, reconocerlas y ahora disfrutarlas de otra manera y por más tiempo.

Estaba tranquila hasta que un día me levanté y asimilé que:

  • Estaba viviendo en otro país y que estaba muy lejos.
  • Mis papás estaban en otro continente y ya no a unos distritos de distancia.
  • Mis mejores amigos estaban lejos y ya no les podía decir para ir “por unas chelas” ese viernes.
  • Tenía 7 horas de diferencia (yo estaba de mañana y todos durmiendo).
  • Había dejado mi trabajo (lo seguro) y que no iba a recibir el siguiente mes un ingreso fijo, pues hasta ese momento había decidido no tener ningún trabajo freelance hasta tener todo en regla y poder dedicarle el tiempo que debía.
  • Quería un simple cuarto de pollo a la brasa (cosas simples que sabes que podrás encontrar aquí pero que jamás serán lo mismo).

En ese momento lloré, después de dos meses supe lo que significaba: “Se extraña, cuando asimilas se extraña”.

Para mi, Octubre del 2018 duró UN AÑO y noviembre MEDIO año, fue recién en diciembre cuando por fin tuve mis papeles en regla y me dieron el TIE, cuando empecé a sentir que todo ya fluiría mejor.

Pero aún así saben ¿qué más sentí?

(Obviamente todo lo que comento es en base a mi experiencia pero si alguien pasó por lo mismo no me dejará mentir).

Sentí miedo.

  • Me pregunté si había tomado una buena decisión o no.
  • Valoré mucho más a mis amigos, a los que mantengo cerca a pesar de la distancia (con los que hablo casi todos los días a pesar también de la diferencia horaria).
  • Pensé que el tiempo iba más lento que nunca.
  • Alguna vez solo quise un abrazo, uno de amigo, de esos que te conocen de años, o de mi mamá, o de mi persona favorita o simplemente quería abrazar a Peluza, mi perrita.

¡Ojo!

La experiencia de viajar es genial, jamás diría lo contrario.

Simplemente, pasé por esta parte del proceso de adaptación y es ¡Normal!

Lo tomé como una prueba, difícil por momentos pero una prueba.

Cada trámite terminado me animaba, cada clase nueva del Master me hacía sentir que había tomado una buena decisión, conocer un lugar nuevo me hacía dar cuenta que elegí bien al venir a esta ciudad.

La Portella en Barcelona

Y es que sí pues…

A quién no le molesta que las cosas no salgan como las planearon o no como las pensó o ver algo que te gusta y no comprarlo en una porque toca administrar tu presupuesto para el siguiente mes, claro que molesta.

Sin embargo; también te pones a pensar que debes seguir y que viniste a cumplir una meta.

El miedo siempre va a estar, es más cuando decidiste viajar ya pasaste un nivel de miedo, solo que al llegar se activan otros.

Lo importante, es no dejarte vencer por ese miedo, el cual muchas veces, dependiendo de ti, te ayuda a motivarte o te detiene.

Lo ideal, tomándonos nuestros tiempos, es que haga lo primero. Sí, se puede.

Lo que le pedí a un amigo que venía a estudiar a Barcelona ¡Gracias Deivid!

Mi segundo round

En diciembre viajé a Noruega y la pasé muy bien, cuando llegó el momento de volver,  mi actitud era otra y la sensación que tenía por Barcelona ya no era de “algo nuevo” si no de hogar.

Sentí que volvía a casa pero por mi segundo round.

Les di la razón a todos los que me dijeron “Los tres primeros son los más difíciles” pero que “Una vez que pasan todo fluye increíblemente”.

Y que cuando menos lo piense ya no iba a querer irme y sí, a Barcelona le debo muchas cosas.

Una de ellas es el poder estar haciendo lo que tanto quería, sintiéndome completamente libre.

Pero aún falta…

Faltan muchas cosas por venir y estoy feliz por eso, recuerdo esos tres primeros meses ahora con alegría…

Ahora me río pero en algún momento lloré y no de cobarde sino por miedo pero cuando logras ver todo lo que no te perdiste por haber decidido continuar a pesar de eso, sabes que valió la pena, mejor dicho, valió la alegría.

Ahora…

conociendo esta parte del proceso, aún así ¿Te animarías a hacerlo? … es más ¿Te animarías a viajar y tener una relación a distancia?

Te la dejo ahí.

Adeu.

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