Estudiantes de Master en Barcelona

Mi proceso: “¿Lo hago o no lo hago?”

Barcelona, no solo me ha permitido poder estudiar un Master sino también conocer personas increíbles.

Personas con quienes me he identificado mucho a la hora de compartir vivencias pero sobre todo cuándo tocó compartir cómo así nos habíamos animado a viajar y estudiar un Master en España.

Esta es la #Historia de Vanessa, una gran amiga boliviana que esta ciudad me permitió conocer y que cuando le dije que por favor se animara a escribir en mi blog contándola me hizo caso.

Ella así como tú y como yo tuvo su proceso para decidir si viajaba o no (tienes que leerla).

¿Lo hago o no lo hago?

Primero quiero agradecer a mi amiga Andrea Portella por darme la oportunidad de compartirles un poco de mi historia. Si bien somos dos chicas de diferentes partes del mundo, (soy boliviana) compartimos algo increíble.

Las dos nos animamos a salir de nuestra zona de confort y buscar anécdotas… Como propone su blog #SinAnécdotasNoHayHistorias

Barcelona - bolivianos estudiando por el mundo
Vanessa en una de sus primeras fotos junto a la Sagrada Familia – Barcelona

Una vez más, me toma por sorpresa Barcelona y no puedo creer que estoy a días de cumplir dos años en la Ciudad Condal.

Justamente este factor me hizo volver a pensar en la Vanessa que llegó una mañana de abril a una tierra que no conocía (no había venido aquí ni por vacaciones), no tenía familia ni amigos cercanos.

Pero algo sí tenía, una gran ansiedad por descubrir. Siempre tuve en mí un impulso de querer descubrir e ir por más, pienso que una de las mejores sensaciones es:

Llegar a un lugar desconocido y empezar a explorarlo, vivirlo siempre es mejor a que te lo cuenten.

¿Por qué?

Esa es una pregunta que ha tenido muchas respuestas a lo largo de estos dos años y medio, como mencioné antes, estoy dos años en Barcelona, pero la decisión de hacer este viaje la tomé 6 meses antes.

What if…

Nunca les ha pasado estar volviendo a casa después de un día “normal” de su vida “normal” y pensar:

So…I guess this is it (Bueno, creo que esto es todo).

Pues a mí sí y al pensar en esa frase me sentí invadida por una sensación de ansiedad, de que tenía “asuntos pendientes” y de alguna forma me di cuenta que a los 26 años había hecho todo lo que se esperaba que haga cualquier chica de mi edad y de mi ciudad.

(colegio, carrera, trabajo, muchos viajes, vida social, fiesta, novio, etc.

En fin, “todo”  lo que tendría que hacerme feliz, sin embargo no me sentía así.

Siempre había querido vivir en otro lugar, desprenderme un poco de todo lo que me rodeaba, era una experiencia que me faltaba y esto se juntó con el sentimiento de que si bien tenía un muy buen trabajo, en una gran entidad, no sentía que fuese totalmente lo necesario para mí.

Es entonces cuando empecé a pensar en el “what if” (“ Que pasa si?”), dos palabras que me motivaron a cuestionarme y decidir tomar un rumbo diferente.

El momento del cambio

Después de mi momento “what if” empecé a pensar y cuestionarme sobre lo que quería hacer, a que me quería dedicar, porque al fin y al cabo, uno pasa trabajando casi todo el día.

Al menos quería algo que no me moleste. ¿En qué soy buena? ¿Cuál es mi camino?

Son preguntas que creo que todos nos hemos hecho en algún momento, especialmente porque existe presión en la sociedad para que podamos responder estas preguntas rápidamente…

Pero claro, en ese momento no lo sabía, lo aprendería después.  

Después de pensar y evaluar opciones, de una forma no muy racional (debo admitirlo), decidí dejar mi carrera en banca e ingresar al sector turístico.

Pensando, -“Vamos, que me encanta viajar, la cultura y me gustaría ayudar en el desarrollo económico de los pueblos y ciudades a través de esto”.

Sí, suena a una publicidad, pero es verdad, desde pequeña sentía algo diferente en mí, incluso cantaba la canción de No Doubt, Simple kind of life en mi versión:

“And all wanted wasnt a simple kind of life” y especialmente motivada por un deseo de ponerme a prueba a mí misma.

Un día decidí cambiar el “quisiera” por “lo estoy haciendo”.

Tomé la decisión de realizar este cambio y empecé a averiguar requisitos, cursos, tiempos y presupuestos.

Como buena planificadora, empecé a diseñar mi viaje con mucha ilusión y culpabilidad al mismo tiempo.- Dualidad de sentimientos, la ilusión y el miedo a fallar  

“¿Estás loca?” “¿Estás segura?” “luego te vas a arrepentir” “dale con todo” “Pero ¿Por qué”.

Esas son algunas de las preguntas o frases que recibí después de que decidí hacer el cambio de carrera, de ciudad y de continente. Dejar tu vida estable ya construida para empezar de cero no es algo a lo que estamos acostumbrados.

El miedo siempre está ahí

Nos encontramos en una constante carrera con el medio y con uno mismo (este último aún lo siento).

Sin embargo, sentía que ese era el momento de hacerlo, “es ahora o nunca” me repetía para impulsarme a realizar el siguiente trámite y especialmente para mandar mi carta de renuncia.

El miedo siempre está presente… pero también considero que es el impulso que nos da las ganas y el entusiasmo para lograr nuestro objetivo. 

Porque al final…

¿Por qué no hacerlo?

Muchas veces estamos acostumbrados a seguir ciertos moldes o patrones y el cuestionarlos nos hacen sentir culpables, y ese sentimiento de culpa muchas veces es el que no nos permite desear cosas diferentes, porque claro, lo “tienes todo”.

¿Qué más quieres?”. Pero al fin y al cabo, TÚ eres el único que puede escribir tu historia, el camino no es fácil y hay momentos de duda, dolor y equivocaciones, pero al final del día no tendrás arrepentimientos.

Y sí, puede que hayas perdido cosas o personas, pero habrás ganado muchas más… Y si no, siempre puedes volver, re hacer y re construir.

Hay un dicho que dice, “la muerte es la única certeza de la vida” yes verdad.

Uno puede planificar todo, pero existen muchas variables que afectan al resultado y lo interesante es saber cómo vamos reaccionando ante estas contingencias, es la forma en que nos vamos conociendo, es lo que nos hace humanos y lo que hace interesante a la vida.

Asumiendo la realidad, Take the leap

Las semanas posteriores a la decisión de irme pasaron muy rápido, entre trámites, despedidas, reuniones con amigos y familia.

Si bien yo viajé con un pasaje de ida y vuelta, que de cierta forma es un recordatorio de que esta experiencia es algo temporal, con fecha de caducidad, no puedo negar que tuve momentos en los que me cuestionaba si había tomado la decisión correcta.

Pero entonces empezaba a leer artículos de Barcelona y la empezaba a explorar desde La Paz, también empecé a leer artículos sobre el sector y las materias que cursaría en el Máster al que me había inscrito, y me sentía entusiasmada.

Pero durante mucho tiempo fue algo lejano, tenía todo reservado, el máster, los pasajes, el alojamiento, las logísticas, etc. Pero hubo dos momentos en los que me golpeó la idea que realmente estaba a horas de dejar La Paz y todo lo que tenía ahí. 

Previas a Barcelona

El primer momento fue un par de días antes de irme, viendo la película Into the Wild (gran recomendación cinematográfica), el que haya visto la película entenderá el trasfondo de cómo me sentí en ese momento, si no la han visto, por favor véanla.

El segundo momento fue el en el que me despedí de mis padres en el aeropuerto y darme cuenta que no iba a ver a estas dos personas que amo en un año.

No era la primera vez que salía, porque ya me había ido a Nueva York por unos meses en el 2014, pero esto era diferente, era un tiempo significativo, era otro continente y el momento familiar era un poco complicado.

Lo hice

Barcelona - bolivianos estudiando por el mundo
Como la misma imagen lo dice «Valdrá la pena»

Una vez sentada en el avión sonreí, me di cuenta que estaba haciendo algo que deseaba, que no importaba la presión o los miedos, porque al final, es mejor hacer algo que dejarlo en idea, la prueba y error es la mejor enseñanza. 

Estaba lista para aprender, explorar y crecer muchísimo, aunque en ese momento yo no lo sabía… y es que al final, lo difícil es animarse a hacerlo, pero una vez tomada la decisión todo llega de forma continua y una experiencia como ésta, estoy segura que te suma en el 99% de las ocasiones.

Es así que empecé mi viaje que se ha prolongado por dos grandes años, en los que he aprendido mucho y hoy puedo decir que fue una gran decisión.

¡Grande Vane!

¡Muchísimas gracias por haber querido compartir tu historia en este blog! Lo hiciste y como conversamos aquel día, cuando asimilamos que hemos dejado muchas cosas seguras, extrañamos y hasta lloramos pero nadie nos quitará la mejor experiencia de nuestras vidas.

2 Comentarios

  • Jose Manuel J. Enciso

    Muchas veces las decisiones que tomamos en nuestra vida son difíciles, dejar tu familia, tus hijos, amigos, etc. En tu caso por estudios, lo mío como la mayoría de inmigrantes, trabajo. Dejé a mi novia y is dos hijos extrañándolos demasiado.
    Es para un mejor progreso, tú tuviste ese algo que te impulsó a hacerlo, que te faltaba, yo lo hice por una oportunidad, y créeme lo pensé mil veces antes de dejar todo allá.
    Llevo mas año en ésta ciudad y sí, se aprende muchas cosas. Y

    • Andrea Portella

      Hola Jose Manuel, es muy cierto lo que dices, toda decisión lleva una responsabilidad y es difícil sobre todo si tienes que separarte de los tuyos. Se extraña, mucho. Mi enamorado está en Perú y ha sido todo un proceso aprender de esta ciudad y a la vez compartirla con alguien que está lejos y a la vez cerca.
      Y si no? Es una gran ciudad Barcelona, estoy muy agradecida por todo lo que me está permitiendo aprender y conocer. Un abrazo, gracias por leer el blog.

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